Alberto Levy (1998) en su libro Marketing Avanzado, explica la construcción del posicionamiento de una forma estratégica construyendo un mapa similar planteado por Kotler, donde se relacionan el producto y el mercado.  Levy explica una tercera dimensión para definir el posicionamiento y la cual está relacionada con los usos.  De esta forma, lo que se pretende con este “cubo estratégico” es generar el posicionamiento en función del producto, del mercado y/o de las formas de uso del bien o servicio ofertado.

El Hipercubo y la emoción

El Hipercubo como una representación de la cuarta dimensión en la segmentación y posicionamiento en el marketing

Si a este cubo estratégico se lo transformara en un hipercubo, la definición de la cuarta dimensión sería la emoción que se quiere proyectar al consumidor, sobre el bien o servicio ofertado, aplicándola tanto en el diseño del producto (sea bien o servicio) así como en la marca.

La conceptualización de un hipercubo como una forma de representación de las dimensiones estratégicas de mercados-productos-usos-emociones, se brinda con la finalidad de comprender la dinámica del marketing tomando en cuenta la variable emocional del ser humano.

Entender el modelo no es sencillo, ya que se debe comprender la línea temporal por la que el individuo atraviesa, así como el contexto en el que se desarrolla la emoción.  Es por esta razón la representación del hipercubo, ya que no es algo estático sino más bien en constante movimiento.   Para ello un ejemplo:  hoy una persona puede querer tomar una bebida gaseosa con la marca “X” pero mañana posiblemente tenga ganas de tomar un jugo marca “y”.

La teoría del hipercubo es una evolución de las propuestas de Kotler y Levy

El punto de partida de esta teoría es intentar demostrar los conceptos de necesidad y deseo.  Hay quienes aseguran que sólo los deseos son creados y las necesidades son únicas y ya existen en el hombre, por lo tanto solo se descubren.

Bajo la premisa del hipercubo, estas necesidades pudiesen ser creadas, si y solo si, el contexto y la línea temporal influyen directamente en el individuo para que sea entendido así.   Pongamos un ejemplo:  Cuando el hombre inventó la rueda, su necesidad de transporte y comunicación pudo ser satisfecha.  No obstante, ésta ha evolucionado hasta otros productos llegando a tecnología de punta.   En un esquema de esta naturaleza vemos que el ser humano, acorde a la óptica microeconómica es un individuo insatisfecho.  Mi pregunta abierta es: ¿Entonces los aviones, autos, computadoras, celulares, son meros deseos? ¿ No necesitamos de ellos? Lo dejo abierto para quienes viven en un mundo virgen aún.  Para un mercadólogo, no hay límites.

Bienvenidos a mi blog (otra vez).