Cuando era pequeño leí un libro en el que se explicaba lo que era el anillo de Möbius.  Me quedé maravillado con la idea de saber que existía un “anillo con truco” pero a mi corta edad no entendía su concepto lógico.  Veinticinco años después, me volví a acordar del tema y le he encontrado una adaptación en mi vida de mercadólogo.

Un poco de historia

August Möbius (Alemania 1790-1868), realizó un fantástico descubrimiento de gran aporte para las ciencias geométricas: una banda infinita.

La banda de Möbius, es un anillo con las siguientes propiedades:

  • Tiene una sola cara.  Una banda normal tiene dos caras: interior y exterior.
  • Tiene un solo borde.
  • Su superficie es no orientable, lo cual indica que si una persona gira tumbada mirando hacia la derecha, al dar una vuelta completa llegará mirando a la izquierda.

Anillo de Möbius y sus características

A parte de estas propiedades, dicha banda posee mucha similitud con una lemniscata, una curva descrita por primera vez por Jakob Bernoulli (Suiza, 1654-1705) en el año 1694 y que luego fue utilizada por John Wallis (Inglaterra 1606-1703) para describir al infinito en sus tratados matemáticos.

La locura del infinito

Lemniscata: un símbolo que representa el infinito.

 El universo, las estrellas, los números.  ¿Qué tienen en común? Que todos ellos podemos definirlos como infinitos, o si somos más técnicos a expresarlos con el símbolo ∞.  Aún recuerdo que en los días de infancia siempre me hacía preguntas respecto al tema.  ¿Por qué existe esta definición? Y mi cabeza no iba más allá, para entender que los conjuntos que me enseñaba mi profesora se dividían en vacío, unitario, finitos e infinitos; y que cuando me pedían un ejemplo, siempre citaba las estrellas, el universo o los números.  Me parece que el infinito es tan enigmático como el ser humano.  Muchas cosas no se entienden o se comprenden de él, y podemos dar vueltas al mismo asunto un millón de veces, para llegar a la conclusión de que aún no entendemos nada.

El ser humano y su homeostasis

La homeostasis es la autorregulación de la constancia de las propiedades de otros sistemas influidos por agentes exteriores (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española).  Bajo este concepto Walter Bradford Cannon (Estados Unidos, 1871-1945) define la homeostasis psicológica, como la búsqueda del equilibrio fisiológico y psicológico.  La existencia de un desequilibrio recibe el nombre de NECESIDAD, por lo que el ser humano busca formas de satisfacerlas para alcanzar dicho equilibrio.  Esta búsqueda es lo que Cannon denomina conducta.

Bajo este concepto y los de muchos científicos como Freud o Hull, entendemos que esa necesidad de la que se habla es la carencia de algo que una vez que se obtiene, nos deja “tranquilos”.  Sin embargo, las preguntas que planteo son las siguientes:

  • ¿Es esta tranquilidad, un sinónimo de necesidad satisfecha?
  • ¿Es una necesidad lo mismo que un deseo, considerando el concepto de homeostasis psicológica?
  • ¿Es una necesidad o un deseo, el antojo de una mujer embarazada, de comer aceitunas a las doce de la noche?

De pronto aquella teoría de que las necesidades no se crean, es errónea.

El infinito y la homeostasis psicológica

Vuelve mi niño interior (aún lo mantengo vivo) y me pregunta: ¿Qué es infinito?.  Guardo silencio y me atrevo a explicarle el tema de los números, de las estrellas y del universo, pero me freno.  Pensé en hablarle del amor y me freno nuevamente.  Doy vueltas en mi cabeza y se me ocurrió algo interesante.  Explicarle que infinito es el número de juguetes que quiere tener o el número de helados de chocolate que comería.  ¿Y saben qué? Creo que lo comprendió mejor que lo que nosotros los adultos comprendemos, ya que muchos pensarán en el ciclo de vida del ser humano o de la capacidad del estómago de un niño.  Un niño es más comprensible y punto.

A un adulto debo decirle que en teoría económica, se define al ser humano como un ser insatisfecho y que siempre busca mayores riquezas.  Y colocando un ejemplo sencillo (dedicado a los adultos que no compran juguetes ni comen helado de chocolate) doy la siguiente explicación: “el infinito es las veces que te comprarías un carro, te irías de viaje, comprarías tecnología, o buena ropa”.  En pocas palabras, infinito es el día en que estés satisfecho al 100% y no requieras de nada más en la vida.

Quizás entendemos entonces el concepto.  Si no lo comprendemos, entonces podemos graficarlo.

¡Möbius strikes back!

 Vamos  a unir los tres conceptos y entenderemos qué tienen que ver el infinito, la homeostasis, el marketing y Möbius en este problema existencial.

Entendemos que la homeostasis psicológica es el desequilibrio que tiene el ser humano porque le falta algo que no lo deja tranquilo.  Este “algo” es la carencia de un satisfactor puntual a esa necesidad-deseo.  Recordemos que una necesidad variará según el grado de tranquilidad de cada individuo.

Este desequilibrio generará un estado de tensión en el individuo que hará que éste, empiece un proceso de búsqueda de aquello que le generará satisfacción.

En su búsqueda, sentirá el impulso para adquirir su satisfactor, lo que generará una compra.

Luego de la compra, existirá lo que podemos llamar “la satisfacción temporal”.  Una emoción que irá en decadencia hasta sentir nuevamente la carencia de algo y generarse nuevamente un proceso en el cual seguirán en sucesos continuos una serie de comportamientos para alcanzar la homeostasis.

Explicación de la Banda de Möbius en el comportamiento de compra del consumidor

Gráficamente, el anillo de Möbius nos explica algo interesante: La brecha no estará cerrada, ya que llegaremos a un punto donde existe un espacio entre lo deseado y lo adquirido.  Es en este punto donde el consumidor se sentirá insatisfecho y tendrá un nuevo estado de tensión producto de sus emociones lo que hará que otra vez se sienta insatisfecho y vuelva a desarrollarse el anillo de Möbius llegando a nuevos niveles de necesidad.  Estos niveles de necesidad serán infinitos.

Las empresas y la banda de Möbius

Una vez que se presenta la enigmática banda como una representación del comportamiento de compra en el ser humano, nos preguntamos: ¿Dónde aplicamos el marketing?  La respuesta es sencilla:  las empresas deben innovar para darle a entender al consumidor que tienen una NECESIDAD.  Un ejemplo es un automóvil.  Desde que se creó, la idea siempre ha sido mejorarlo, dándole más velocidad, menos contaminación al ambiente, más comodidad, más lujo o estatus, en fin… muchas cosas que lo han evolucionado y que lo seguirán evolucionando.  Rompamos el paradigma de que una necesidad no se crea. ¡El ser humano quiere más, NECESITA más!.  La clave de ello es la innovación y buscar aquellos océanos azules de los que Chan y Mauborgne nos hablan.

Veinticinco años después, cuando me preguntan ¿Qué es el infinito?, simplemente sonrío y digo: “El infinito eres tú, cuando estás comprando…”

Dedicado a:

Ernesto Barbery G.
Teresa Aspiazu
Vicente Villegas
Pedro Picón
Washington Armas
Cicerón Tacle
Daniel Ortega
Horacio Villacís
Carlos Matamoros

 Más que profesores, maestros que me enseñaron el valor del estudio.

 

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