Hace un par de meses, uno de mis estudiantes me explicaba que había conocido a una chica en una fiesta y textualmente me dijo la siguiente frase “… y ya cuando me iba, le pedí su PIN…”

Camisetas con tu propio PIN. Una forma muy sutil de ampliar tu círculo social

¿PEDIRLE EL PIN?  Realmente me estoy volviendo viejo.  En mi época (soné a mi papá) solíamos pedir el número de teléfono y esto es, el teléfono de la casa.  Y ahora también comprendo cuando mis padres me decían “en mis tiempos, escribíamos cartas y no podíamos darnos un beso”.  Según mi teoría, la evolución del noviazgo atraviesa por estas etapas:

  1. Cartas de amor y visitas con la presencia de los padres.  El medio para enamorar: el papel.
  2. Llamadas a la casa con un posible “No está” de parte de sus padres.  El medio para enamorar: el teléfono.
  3. Cartas de amor a distancia sin nadie que moleste.  El medio para enamorar: el correo electrónico.
  4. Llamadas personales con una probabilidad de que ella no conteste.  El medio para enamorar: el celular.
  5. Conversaciones por escrito con la probabilidad de entrometidos.  El medio para enamorar: el chat.

La juventud en la actualidad (insisto, estoy escribiendo como un viejo) ha dejado a un lado los métodos tradicionales para enamorar a su pareja.  Ahora, el esfuerzo es poco o casi nulo, por acercarse o acceder a la persona que agrada.  Muchas veces basta con conocer su nombre, hablar 10 o 15 minutos y luego ir a buscar en Facebook su perfil para agregarla a sus contactos.  Esto, me hace entender que las relaciones de noviazgo pueden aparecer más fácilmente para los introvertidos e inclusive para las mujeres (anteriormente, el hombre las buscaba).

De cierta forma, la tecnología juega un papel importante en la evolución de la socialización de los individuos (tal como se explicó en el artículo de Blackberry).  Pero también, muchas veces la tecnología se adapta a las necesidades y deseos que requiere el mercado.  Por ejemplo, Twitter nació bajo un concepto simple: “¿Qué estás pensando?”.  No obstante, este concepto fue evolucionando hasta transformar esta herramienta en un canal de comunicación de los famosos, un canal de comunicación para el periodismo, una vía de comunicación para los introvertidos y para aquellos que buscan crear temas en común que generen ese interés en una sociedad.   He escuchado a más de una persona de mi edad, decir:  “no entiendo el Twitter”.  Entonces, comprendo que estamos haciéndonos viejos o que simplemente es una herramienta que avanza demasiado rápido a nuestro modo de vida y con nuestro círculo social.  A veces me parece raro encontrar mensajes en Twitter como: “soñando despierta” “fe” “no te lo mereces” “estoy gorda” etcétera.  Entiendo entonces, que es una forma de expresión para muchas de las ideas que se les pasa a sus millones de usuarios.  Esto sin contar a quienes se dedican a tomar fotos, a explicar la vida o simplemente a contar uno que otro chiste.

La portabilidad de la información e inclusive el tipo de información que se maneja, pueden ser de gran impulso a las relaciones de pareja ya que el compartir los mismos gustos y preferencias pueden también ser impulsores de un romanticismo del siglo XXI.  No sería raro que algún chico o chica diga que conoció a su pareja por Taringa o Last FM.  Al fin y al cabo son gustos compartidos y eso da pie a un interés de la otra parte.

Es de notar que las relaciones afectivas cada día están evolucionando más y más.  Hace poco leía un twitter que decía: “si tu pareja ha borrado sus sms y sus conversaciones de chat, lo más probable es que te esté engañando”.  La situación es preocupante.  Ya no sólo se enamora sino que también se juzga y se intuye por temas relacionados a la propia tecnología.  Esto es una alarma de aviso para entender que la tecnología está jugando un rol muy importante en las relaciones entre individuos.

Otro punto a acotar es el servicio de videochat, el cual ha tenido muchos altibajos y que ahora Apple está tratando de impulsar a través de Facetime.  Sin embargo, considero que el mundo no está preparado para esto bajo la siguiente premisa que he escuchado más de una vez: “no quiero que sepan donde estoy y que me controlen.  No quiero que me vean”.  ¿Entonces, lo que está sucediendo es que el videochat es una intromisión a la intimidad de algunos?  Sea como sea, mientras el mundo evoluciona nos seguimos adaptando con una generación N más agresiva.

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