El fenómeno Glee durante el año 2009 y 2010 ha sido bastante interesante. Basta con colocar “Glee music” o “canciones Glee” y nos daremos cuenta de que efectivamente ha sido una serie de alto impacto. Y lo que surge como duda es: ¿Qué hay de nuevo en ella? Analicemos el caso desde un punto de vista estratégico para llegar quizás a una respuesta sencilla:

Cada temporada de Glee, está llena de novedades. ¿Qué nos ofrecerá FOX en la siguiente?

1 . El tiempo y las generaciones: una serie que habla de un grupo de “losers” no necesariamente es muy atractiva que digamos. Pensar en algo así en la década de los ochentas o de los noventas, cuando teníamos un “Saved by the Bell” que nos hacía querer ser como ellos, pues… creo que no es una buena propuesta. Sin embargo, parte del comportamiento del consumidor (en este caso, consumidor de entretenimiento) apuesta a algo poco pensado y que lleve consigo una idea descabellada de por medio. Quizás uno de los puntos del porqué la aceptación de esta propuesta y de su público consumidor, se deba a la transición generacional. Recordemos que la generación X (los “deprimidos”) ahora son un público maduro con capacidad adquisitiva y por ende, los potenciales altos consumidores de la sociedad actual, y los que le siguen, son aquellos que ven y esperan un mundo mejor y más tecnificado.

2. El concepto y la propuesta de valor: una vez que sé que cuento con un mercado con cierto comportamiento de compra, mezclo un par de ingredientes que ya han sido explotados desde hace mucho tiempo que son la comedia y el drama. Pero a eso, le sumamos una buena dosis de RESPONSABILIDAD SOCIAL (algo que hace 10 años no hubiésemos escuchado) y MÚSICA, esta última quizás nunca imaginada en series, sino sólo en cine, ya que es muy complejo el mezclarla con la actuación y peor aún su composición y su manejo en distintas escenas. Sin embargo, es la fórmula nada secreta, en la que FOX pega fuerte en un público ansioso de una nueva propuesta en series.

Glee y sus personajes: Cada uno con su realidad distinta. Aunque sean “losers” es lo que el público buscaba.

3. El marketing mix: La combinación de las 4 p’s es también digna de admirar. Si nos fijamos bien, el producto no sólo es la serie, sino la música de la misma. Ambos, respaldados por una buena marca y un buen concepto de Branding (cada vez que veo la letra “L” formada por los dedos índices y pulgar, recuerdo la marca) me hacen pensar que esto no es pura coincidencia. La mezcla de colores y de los personajes en fotos e imágenes brindan un impacto visual fresco, llamativo, entretenido. Ahora, si bien es cierto, el precio como otro elemento del mix de marketing, es bastante manejable teniendo en cuenta que cada descarga cuesta noventa y nueve centavos en una tienda iTunes. ¿Dije tienda? Oh si si… y es que ahora con esto de la tecnología, este fenómeno puede ser adquirido desde la pc o laptop de tu casa. Entonces ya estamos hablando de la DISTRIBUCIÓN y … ¡Qué distribución! Considerando que tanto para Apple como para el equipo Glee ha sido un super-negocio. Finalmente, en la promoción no quiero ahondar mucho, ya que podría pasarme horas escribiendo del tema: Si por un lado tienes algunos brandlovers que se dedican a hacer portadas e imágenes del logotipo Glee, muchos otros pasan subiendo y comentando cada capítulo de la serie, ya sea a través de Youtube, Twitter, Facebook o Taringa. ¡Vale conocer cuántas páginas de bloggeros hacen intercambio de canciones de la serie!

4. El posicionamiento: Una vez que se han mezclado estos ingredientes, el gran pastel Glee huele a algunas palabras: “soñadores”, “emocionante”, “realidad”, “crudeza”. En fin, todo apunta a una sola palabra, que en series de televisión han ido desapareciendo: “entretenimiento renovado”. Sólo hay que preguntarse, hasta donde llegará la propuesta de valor de Glee, ya que como todo deberá reinventarse constantemente y hacerse impredecible para que su público diga ¡ME GUSTA! Para ese reinvento, utiliza su última arma: “artistas invitados”. Y en este caso, no necesariamente artistas de la pantalla grande o chica, sino artistas de escenarios que están en boga: Lady Gaga o Susan Boyle son ejemplos de este constante reinvento.

Como vemos, una marca nueva aparece en el mercado. GLEE, efectivamente es un océano azul. No ha hecho más que combinar ciertos atributos y varios elementos que pueden estar al alcance de una productora como FOX. ¿Que por qué no se les ocurrió a otros esta idea? Posiblemente porque no parecía redituable e incluso daría la impresión que es descabellada. Sin embargo, creo que el público consumidor, tiene un GLEE, un pequeño “loser” interior, que siempre busca un final feliz.

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