¿Por qué compran los consumidores?

Desde hace algún tiempo escucho hablar sobre neurociencias (específicamente neuromarketing) y toda la tecnología utilizada para comprender al consumidor, traspasando nuevamente la barrera de lo éticamente permitido.  Si, quizás nuevamente estamos llegando a lo que -en hace más de 50 años- se llegó con el caso de Coca Cola y Popcorn en los cines.

El neuromarketing es una ciencia que puede resultar fascinante como un método investigativo; sin embargo, este método como tal, está enfocado a la investigación que al propio concepto del marketing como tal.   Prácticamente estamos desnudando al consumidor con sus gustos y preferencias subconscientes o inconscientes, pero no entendiendo lo que realmente se quiere de un consumidor:  la fidelización propia hacia el bien o servicio y la repetición continua en la compra.

Quizás entramos entonces a otros campos como el branding o el clienting, los cuales tienen un campo de análisis y especialidad mucho más estratégico y de mejor reconocimiento.  Creo, en mi humilde percepción, que autores como Huete o Aaker, han demostrado poseer mucho más técnica para conocer al consumidor y diagramarlo a lo que cualquier investigador en Neuromarketing podría hacerlo (lo digo como crítico y con mucho respeto).

Sigo creyendo en las técnicas cualitativas, en las que el arte consiste en entender al consumidor desde una perspectiva consciente, ya sea lógico o emocional (una técnica proyectiva busca la parte emocional, por ejemplo), y jugar con estas variables para desarrollar perfiles de consumidor.

Espero que el neuromarketing deje de ser mucha tecnología, para enfocarse a establecer modelos de comportamientos acorde a las distintas señales que pueda brindar el consumidor.  Hasta ese entonces, al menos yo, seguiré un poco escéptico ante este tipo de metodología.  Me quedo con un buen focus group, una entrevista a profundidad, y un diálogo ameno y bien desarrollado con el cliente.

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